Hola mundo, te saludo con toda mi fuerza, pues la vida, aunque áspera, tiene belleza. La belleza reside en humor burlesco y en discordia, oculta tras su fresco gesto. De cara es malvada, mas de espaldas perdona, y ofrece un ánimo gigante que no abandona. Siempre da una de cal y otra de arena, ninguna es mala, ninguna es buena. La arena empuja tus pasos al movimiento, y la cal protege tus sueños del tormento. Si te quedas mucho rato, el alma se raspa, y si corres sin descanso, la vida te empapa. Equilibrio pide la vida inquieta, ni tan rígida ni tan suelta la meta. Paso a paso, sin prisa, sin pausa, la balanza encuentra su causa.
Gestionar tu cuenta y permitirte comentar sin moderación
Contrato (art. 6.1 b)
Boletín Poema del día
Email (y opcionalmente tu nombre)
Enviarte el poema por correo
Consentimiento (art. 6.1 a)
Píxel de seguimiento (/pixel.gif)
IP, fecha-hora, User-Agent, ID campaña; no se rastrea tu nombre ni tu email
Medir aperturas y rendimiento del boletín
Interés legítimo (art. 6.1 f)
Logs de servidor (Nginx y ModSecurity)
IP, URL, cabeceras
Seguridad, detección de fraude y ataque
Interés legítimo (art. 6.1 f)
3. Cookies
Tipo
Nombre
Duración
Finalidad
Comentario
comment_author_*
1 año
Recordar tus datos para próximos comentarios
Sesión
wordpress_[hash], wordpress_logged_in_[hash]
2 días – 2 semanas
Mantener tu sesión iniciada
Preferencia
wp-settings-*
1 año
Guardar el modo claro/oscuro y diseño de panel
Edición
wp-postpass_*, wp-saving-post
1 día
Indicar el ID del poema que editas
Boletín
Píxel pixel.gif?cid= (imagen 1×1 px, sin cookie)
—
Estadística de aperturas
Puedes eliminar cookies desde la configuración de tu navegador. La web seguirá siendo funcional, salvo que tendrás que escribir tus datos cada vez que comentes.
4. Contenido incrustado
Los poemas pueden incluir vídeos de YouTube o audios de Spotify. Estas plataformas pueden recopilar datos, utilizar cookies o seguimiento adicional según sus propias políticas mientras estés autenticado en ellas.
5. Con quién compartimos los datos
Cloudflare, Inc. (red de entrega y seguridad) – tránsito cifrado y mitigación DDoS.
[Proveedor VPS] – alojamiento físico del servidor (UE).
No cedemos tus datos a terceros con fines comerciales.
6. Conservación
Dato
Plazo
Comentarios e IP asociada
Indefinido, salvo que solicites su borrado
Datos de cuenta
Mientras mantengas la cuenta o hasta 3 años de inactividad
Suscriptores
Hasta que solicites la baja o retornos soft-bounce 12 meses
Acariciando mitos, nace el alba donde el sueño bordaba fantasía. Existía un lugar con mil acciones, todas brotadas desde la alegría. El mito alado entonces te llevaba, a latitudes vírgenes y baldías; y allí sabías cuánto vale el aire, vivir, mirar, oler, sentir la poesía.
Allí cedía el reloj a tu deseo, y el espacio dócil se rendía; cerrabas y abrías tus párpados, y el mundo cedía de porfía. La dicha mediaba todo enojo que la materia hostil te devolvía; reinaba solo el reino del ensueño, y tu fervor su cima bendecía.
No faltaba dinero ni la carne, ni sombra de muerte, ni agonía; con tu amor recorrías cada sueño, al fin alzado, pura armonía. Mas todo fin, al fin, nos precipita: del mito erguido pende la vigilia; llega la realidad, golpea y grita alto, ¡PAM! Despiertas, y el milagro ya se vacía.
Me derrumbo ante tus ojos vivo buscando un rumbo lleno de enojo pues soy un acomplejado como Dumbo contándome cada defecto desde el rabillo del ojo mi pesar es mi virtud pues mi cruz es pensar demasiado si he echado el cerrojo y pensando llego a una gran cantidad de conclusiones y por presión elijo la mejor que es seguir luchando de pie y no de rodillas, aunque esté cojo
En el inhóspito vacío en que vivimos oigo siempre la pregunta: ¿por qué sentimos? Mas yo, cansado, me pregunto… ¿por qué lo preguntamos?
Gritamos absurdos al vacío para no sentir que nos ahogamos. Ya no nos basta lo que vemos: nos hemos vuelto ciegos y ansiamos volver a mirar la nada.
Levantamos nuestro propio cuento de hadas para mutar la realidad de este abismo; yo solo la versiono a mi modo con unos versos de mente cansada.
Quiero sentirme bien conmigo mismo, no hacer un pleno con la vida, sino, al menos, lidiarla.
Una vida arrancada a las paradojas de mi mente, nunca explicadas: no quiero que me enseñen qué es la gravedad, solo que deje de retenerme la condenada.
Desvanecerme en el olvido y, pese a todo, seguir existiendo; asomarme al más allá hasta que mi travesía concluya y el aburrimiento jamás me invada.
Quiero olvidar esta vida demacrada, huir de este sin-vivir que se me enclava como aguja oxidada: la infección quedó marcada.
Nunca quise ser real, pero era mi sino, mi condena enquistada; nunca amé amar, mas odié odiar: qué irónico lo mío.
Solo intento calmar mi alma marchitada, vida de tristeza, amargura y penitencia desmesurada… No me queda otra: ante todo esto, me río.
Vacío… vacío inconstante en mi cabeza me tienes siempre preso de los sueños del ayer. ¿Para qué…? para que el abismo nos reclame y caigamos sin saber.
Y poco a poco esta cárcel de piel empieza a estorbarme; las lágrimas saben a amarga hiel, y encima gente que no sabe quiere que me sienta bien.
No pararé hasta hacer que el mundo se detenga y que toda esta angustia acabe; no pararé hasta descubrir qué hace que mi mente no sea capaz de contener ese frenesí que hace envidiar a todo el que lo invade.
Ese sentir… esa alegría que muchos dicen es la clave, la clave del éxito que hace que la imaginación se desate y la realidad se vuelva inmunda como quien la persigue.
Ya que, quien dice que no hay que soñar está loco de remate;
y quien dice que en el amor no ha de morar su tiempo es que nunca probó tal delicia que literariamente te deja en jaque, cuando el desamor es el mate.
Pero, ¿qué más da? Todos quieren quedarse en el umbral: retener la emoción y el peligro, olvidar qué era sentir, qué era llorar, y dejar para después de morir este debate.
No he parado, pues no puedo, pero tampoco esperéis de lo que hago los mejores versos ni sabiduría en prosa.
Soy apenas un niño que solo busca respuestas, no talento… ¿pedís acaso mil hazañas en tan poca cosa?
No, señores, eso es imposible: no subiréis mi ego, ni aunque lo necesite, perdido en esta soledad pavorosa.
Soy mucho menos que vosotros, y lo único ha sido que mi tristeza me obligó a no mentir… y la verdad es, por siempre, tan hermosa.
No soy más que el barrendero que deja, sin duda, la acera caprichosa mejor que mi cara el catorce de febrero; además, él tiene algo con que llenar su monedero.
Soy un niño marginado que detesta el ego que rebosa en los pasos de quienes lo rodean…
Estoy deprimido: no me leas; mis rimas son tristes, describen historias feas. Será mi culpa si usted se hiere.
No soy nadie importante, ¿qué quiere? Solo una persona colmada de mediocridad que con esto no pretende ser su héroe ni que le lancen monedas o rosas.
Solo anhelo que alguien me comprenda: quiero algo que cubra mis heridas abiertas, además de esas vendas que llaman hipocresía… y no historias de amores.
Aspiro a ser su conciencia; que estos versos no juzguen apariencias, sino mentalidades. No busque en mí: busque usted sus sentimientos, que seguro los tiene a millares.
Busque usted sus heridas y puntos de flaqueza; supere sus mocedades y conquiste, por sí mismo, esas fuerzas que le hagan sentir que puede dar lo mejor de sí.
Y dé morada a esos “sentires” de vivir que entrevén eternidades en este mundo finito, y hacen que sus propios pensamientos nazcan de lo que guarda usted mismo en el corazón, y no de falsos avatares.
Y, una vez logrado todo eso, ríase de sí mismo para así alcanzar el sueño que todo humano quiso: estar conforme consigo y con su alrededor.
Soñoliento me despierto, creyendo que hoy tampoco habrá colegio; qué desilusión cuando mi madre, sin remedio, me manda a desayunar y ponerme los guantes de invierno. No sé qué plan se le ha ocurrido a ese dios conmigo, pero no voy a ser un necio.
Un dolor de tripa y recuerdos nada amables me escoltan mientras avanzo: en la escuela no me espera más que aburrimiento. ¡Menuda secuela tan extraña! La monotonía me invade, la preocupación y el trabajo acechan, y yo, harto ―casi, literariamente, reviento―.
A mí, ni vencido, hay quien me venza: ni cansado de la vida me detengo ni cedo ante ella.
¡Destino, haz lo que quieras! Seré libre, aunque me encierres en nuevas celdas; aún nadie ha logrado que mi voluntad y mi libertad perezcan.
Porque nadie puede arrebatarme la libertad de expresarme, y es esta poesía la que hace que la fantasía que invade mi cabeza crezca, se expanda y me salve cada día.
¿Qué es poesía? ¿Qué es un poema? Muchos lo desconocen; creen que es el lema de fantasías y reproches.
Opiniones ajenas, acompáñenme: les mostraré un viaje hasta la luna; yo me quedaré —esta es mi vida— y así, sencillamente, me siento bien.
¿Qué es un poema? Es romper las reglas respetando el roce que provoca la llegada de sentimientos ocasionales, de pensamientos liberales;
del día y de la noche, del ocaso del tiempo, del delirio del derroche, de la arena de la playa;
de usted mismo, de lo que quiera… ponga usted el enfoque, aunque sea el asfalto derrapado por un coche.
La poesía cambia según quien mire: no es más que la letra que se pone, ordenada o desordenada, con sentido o sin sentido, para despertar la emoción de cualquier corazón vivo.
No se engañen: la poesía no es tan dulce como la miel; la poesía no son rimas, son verdades y mentiras
que, en la mente de la gente, buscan crecer. La poesía es un impacto, un disparo en la sien.
La poesía es lo que se escribe; cualquiera puede escribir. Es como una pierna que se exhibe: cualquiera la puede exhibir.
La poesía es como el ser humano: solo si el ser humano quiere la poesía puede fluir.
Elija el camino que quiera; yo no estaré allí para ver si escoge el correcto.
Pero sé que, desde aquí, me leerá algún maniático de esto y comprenderá que la poesía es, simplemente, lo que queramos que sea.
Sea un culto o una fiesta, que incite al comunismo, al capitalismo, a la religión o al arte de embaucar damas… eso ya es cosa nuestra.